Estampa autoeditada · Diseño de libros · Cartelismo

Hashiguchi Goyō

Kagoshima, 1880 — Tokio, 1921

Hashiguchi Goyō (1880–1921) fue un pintor, diseñador gráfico y diseñador de estampa japonés, y uno de los dos artistas que rompieron con el sistema del shin-hanga para editarse a sí mismos. Montó taller propio en 1918 y dejó solo catorce estampas terminadas, entre ellas Luna de anochecer en Kōbe, supervisando él mismo a su grabador y a su impresor.

Retrato recreado de Hashiguchi Goyō en su taller, entre pinceles y gubias, con una de sus estampas de patos a la espalda, de Delanima

Imagen generada con IA a partir de descripciones históricas

Periodo

Kagoshima · 1880–1921

Movimiento

Shin-hanga · Ukiyo-e · Bijin-ga · Yōga

Técnica

Grabado en madera al hilo · Nishiki-e · Degradado a mano · Pintura al óleo · Diseño gráfico

Influencias

Hashimoto Gahō · Kuroda Seiki · Kitagawa Utamaro · Utagawa Hiroshige · Escuela Kanō

¿Quién fue Hashiguchi Goyō?

Nació en Kagoshima, en el sur de Kyushu, el 21 de diciembre de 1880, y lo inscribieron como Hashiguchi Kiyoshi. Era el tercer hijo de Kanemitsu y Yoshi; su padre había sido médico oficial de la familia Shimazu en Satsuma, herbolario de formación china, y pintaba por afición al estilo de la escuela Shijō. Esa casa explica el resto: a los trece años el niño ya estudiaba con un pintor local de la escuela Kanō, Uchiyama Jōsuken Ikkan. En el verano de 1899 se trasladó a Tokio para entrar en el taller de Hashimoto Gahō, uno de los grandes nombres de la pintura japonesa del momento, y en abril de 1900 firmó por primera vez como Goyō. En septiembre se matriculó en el curso preparatorio de la Escuela de Bellas Artes de Tokio, y al año siguiente dio el giro que le formaría el ojo: se pasó al curso principal de pintura occidental, el departamento que dirigía Kuroda Seiki, y se graduó en 1905. Goyō llegaría a la estampa japonesa desde fuera, con más de una década de formación mixta detrás y sin haber sido nunca aprendiz en un taller de grabado.

1911: Kono Bijin y el cartel de los almacenes Mitsukoshi

Antes de diseñar una sola estampa, Goyō ya vivía del papel impreso. Su hermano mayor Mitsugu lo presentó a Natsume Sōseki, y en 1905 firmó el diseño y la encuadernación de Soy un gato, la novela con la que Sōseki se hizo célebre; para 1920 llevaba más de cien libros diseñados, además de carteles y publicidad comercial. El encargo que lo puso en el mapa llegó en febrero de 1911: los almacenes Mitsukoshi convocaron un concurso de cartel y Goyō se presentó con Kono Bijin, «Esta belleza», un óleo al estilo occidental. Ganó el primer premio entre trescientas propuestas, y los mil yenes del premio —una cantidad sin precedentes entonces— le dieron a la vez notoriedad pública y margen para trabajar por su cuenta. La pieza, un retrato de mujer, resume lo que sería toda su carrera: la de un artista formado a la europea que no dejaba de mirar hacia el ukiyo-e, sobre el que escribió artículos eruditos dedicados a Kitagawa Utamaro, Utagawa Hiroshige y Suzuki Harunobu.

1915: Yokujō no onna y la ruptura con Watanabe Shōzaburō

En 1915 el editor Watanabe Shōzaburō acuñó el término shin-hanga y salió a buscar artistas. Se dirigió primero a los ya consagrados y formados en estilos occidentales, y dos de ellos fueron Hiroshi Yoshida y Goyō. La colaboración con Goyō duró exactamente una estampa: Yokujō no onna, «Mujer después del baño», que Watanabe publicó ese mismo año en una edición de cien ejemplares y que suele darse por la primera estampa del shin-hanga. No le convenció ni el resultado ni el método. En el sistema tradicional el artista firma el diseño y el editor pone el taller, elige a los artesanos y decide la tirada; Goyō venía de la idea de la autoexpresión y encontró aquello constrictivo. Entre 1917 y 1919 dirigió tres series de reproducción de estampa antigua, más de trescientas, y así aprendió el oficio por dentro. En marzo de 1918, con ese trabajo aún en marcha, empezó a editarse a sí mismo: contrató al grabador Takano Shichinosuke y al impresor Somekawa Kanzō, los supervisó él y rara vez dejó que una edición pasara de ochenta ejemplares. De ese taller salió, en enero de 1920, Kōbe no yoizuki —«luna de anochecer en Kōbe», como reza el cartucho de la plancha—, que aquí lleva el nombre de Luna creciente sobre Kōbe por el creciente que la corona.

Onsen yado y los museos que guardan hoy su obra

Goyō arrastraba problemas crónicos de salud y murió de meningitis el 24 de febrero de 1921, en Tokio, a los cuarenta años. Su última estampa, Onsen yado, «Hotel de aguas termales», la dirigió desde la cama del hospital y no llegó a verla terminada. En total dejó catorce estampas acabadas en vida: la de Watanabe y trece suyas, repartidas en cuatro paisajes, una escena de patos y ocho retratos de mujer. Es una obra minúscula para la huella que ha dejado, y explica por qué sus hojas originales son escasas. Su hermano mayor y su sobrino continuaron el taller y tiraron siete estampas más a partir de sus dibujos, con los grabadores Maeda Kentarō y Hirai Kōichi; son póstumas y se catalogan aparte. Hoy su obra se conserva en el Art Institute of Chicago, que guarda Luna de anochecer en Kōbe en la Clarence Buckingham Collection con el número de inventario 1932.22, en el Smithsonian National Museum of Asian Art de Washington y en el Chazen Museum of Art de Wisconsin.

Lo que me fascina de Goyō es que en Luna de anochecer en Kōbe la luna no está impresa. El creciente blanco que sostiene la escena entera es papel en reserva: el taller rodeó ese hueco con el azul de la noche y lo dejó sin tocar. Es una decisión que solo puede tomar quien manda en la mesa de impresión, y él mandaba: pagaba a su grabador y a su impresor, se sentaba a supervisarlos y rara vez dejaba que una edición pasara de ochenta ejemplares.

Para Delanima he empezado por sus paisajes, que son solo cuatro de las catorce. Funcionan en pared porque están construidos con la paleta baja que aprendió mirando a Hiroshige: sostienen la habitación sin pelearse con nada.

Criterio curatorial · Javi Moreno, dirección creativa de Delanima

Con apenas un puñado de imágenes, Hashiguchi Goyō, el último de los grandes artistas de la estampa ukiyo-e de Japón, captó el espíritu y el carácter visual dinámico de la época de preguerra.

The Walters Art Museum · «Hashiguchi Goyo's Beautiful Women», texto de exposición, Baltimore, 2012

Lo que nos preguntan sobre Hashiguchi Goyō

¿Quién fue Hashiguchi Goyō?

Hashiguchi Goyō (Kagoshima, 1880 – Tokio, 1921) fue un pintor, diseñador gráfico y diseñador de estampa japonés, y una de las figuras centrales del shin-hanga. Es célebre por sus retratos de mujer y por haberse salido del sistema de editores para publicar su propia obra. Murió a los cuarenta años dejando solo catorce estampas terminadas.

¿Cuántas estampas hizo Hashiguchi Goyō?

Catorce terminadas en vida, y esa cifra es la clave de todo lo demás. La primera, Yokujō no onna, la publicó Watanabe Shōzaburō en 1915; las trece restantes las editó él mismo entre 1918 y su muerte en 1921, repartidas en cuatro paisajes, una escena de patos y ocho retratos de mujer. Su hermano y su sobrino tiraron siete más después de morir él, a partir de sus dibujos, pero esas son póstumas y se catalogan aparte. Rara vez dejaba que una edición pasara de ochenta ejemplares, así que cada hoja original es escasa.

¿Por qué se separó Hashiguchi Goyō de Watanabe?

Porque el sistema no le dejaba controlar ni el resultado ni el proceso. En el sistema japonés tradicional el artista firma el diseño y el editor pone el taller, elige al grabador y al impresor y decide la tirada. Watanabe lo fichó en 1915 y publicó una sola estampa suya; Goyō, que venía de la pintura occidental y de la idea de la autoexpresión, quedó insatisfecho con el resultado y con la colaboración, y se marchó. Entre 1917 y 1919 dirigió más de trescientas reproducciones de estampa antigua para aprender el oficio por dentro, y en marzo de 1918 montó taller propio, con su grabador, Takano Shichinosuke, y su impresor, Somekawa Kanzō, trabajando bajo su supervisión directa.

¿Qué es el shin-hanga?

Shin-hanga significa «estampa nueva». Es el movimiento con el que, a comienzos del siglo XX, el editor Watanabe Shōzaburō intentó salvar el grabado en madera japonés, que se moría por el cambio de gustos y por la llegada de la impresión mecánica. Watanabe acuñó el término en 1915, volvió a montar talleres de grabadores e impresores con las técnicas casi perdidas del ukiyo-e y buscó artistas influidos por el arte occidental. El resultado son estampas hechas a la manera antigua con una mirada moderna: perspectiva, luz y atmósfera europeas sobre tacos de madera tallados a mano.

¿Cómo se imprime una estampa japonesa?

Con un taco de madera distinto por cada color, tallado a mano al hilo de la veta y estampado uno encima de otro sobre papel humedecido. La parte que no se puede tallar es el degradado: el impresor moja el taco y reparte el pigmento con brocha y agua hasta que se desvanece, a mano y en cada pasada. Por eso no hay dos hojas idénticas aunque salgan del mismo taco. En el shin-hanga ese trabajo lo hacen artesanos profesionales y el artista solo firma el diseño; Goyō es la excepción, porque pagaba y supervisaba a los suyos.

¿Puedo comprar reproducciones de Hashiguchi Goyō legalmente?

Sí. Hashiguchi Goyō falleció en 1921 y su obra no tiene titular de derechos: en la Unión Europea desde el 1 de enero de 1992, y en España desde el 1 de enero de 2002, por la disposición transitoria que mantiene los ochenta años para los autores fallecidos antes de diciembre de 1987. Eso no cambia lo que ofrece Delanima: una reproducción restaurada en nuestro taller, no una edición oficial de museo. Trabajamos a partir de reproducciones digitales en alta resolución de obra verificada, que restauramos y adaptamos a nuestros formatos en nuestro taller antes de imprimir con tintas pigmentadas sobre papel mate FSC® de 210 g/m².

¿Qué tamaño recomiendas para una lámina de Hashiguchi Goyō?

Depende del formato de la estampa. Sus paisajes son apaisados y con mucho aire, así que ganan en superficies anchas: encima de un aparador, sobre un cabecero o en el tramo largo de un pasillo, donde el 50×70 y el 59×84 sostienen la pared solos. Sus retratos de mujer son verticales y funcionan mejor en medidas medianas, el 30×42 o el 42×59, colgados a la altura de los ojos. En los dos casos todas nuestras medidas son estándar, así que entran en marco comercial sin encargo.

Impreso en Barcelona

Arte curado y producido en nuestro taller

Papel mate FSC® 210 g/m²

Tintas pigmentadas · Acabado antirreflejos

Calidad museo

Cada obra restaurada digitalmente

Envío gratis desde 39 €

Preparación en 24 h · Entrega en 2-3 días