Art Nouveau · Secesión vienesa · Pan de oro

Gustav Klimt

Baumgarten, 1862 — Viena, 1918

Gustav Klimt (1862–1918) fue un pintor simbolista austriaco y fundador de la Secesión de Viena. Su periodo dorado —con El beso (1907–1908) y el Retrato de Adele Bloch-Bauer I— fusionó el pan de oro bizantino con la planitud del grabado japonés en un lenguaje visual que definió el Art Nouveau centroeuropeo.

Retrato recreado de Gustav Klimt en su estudio de Viena, junto a El beso enmarcado en dorado y los pinceles sobre la mesa, de Delanima

Imagen generada con IA a partir de descripciones históricas

Periodo

Baumgarten · 1862–1918

Movimiento

Art Nouveau · Simbolismo · Secesión vienesa · Modernismo

Técnica

Óleo sobre lienzo · Pan de oro · Pintura mural · Dibujo a lápiz · Fresco

Influencias

Mosaicos bizantinos de Rávena · Ukiyo-e japonés · Hans Makart · Arte egipcio

¿Quién fue Gustav Klimt?

Gustav Klimt nació el 14 de julio de 1862 en Baumgarten, entonces a las afueras de Viena y hoy parte del distrito catorce de la ciudad. Era el segundo de los siete hijos de un grabador de oro de origen bohemio, y creció en una familia sin recursos pero con una herencia artesanal que marcaría su forma de entender la pintura: para Klimt el ornamento nunca sería secundario. Con catorce años entró en la Escuela de Artes Aplicadas de Viena, donde durante siete años aprendió junto a su hermano Ernst y a Franz Matsch la totalidad de los oficios pictóricos, del mosaico al fresco. Los tres formaron una compañía artística y recibieron encargos de primer orden: las alegorías del Palais Sturany, el techo del teatro municipal de Karlsbad y la decoración de la escalera del Kunsthistorisches Museum de Viena. Era trabajo de escala monumental que exigía adaptar la Antigüedad clásica al gusto historicista de la época, y Klimt lo resolvió con una precisión que asombró al público.

La Secesión de Viena y el escándalo de la Universidad

En 1892 murieron su padre y su hermano Ernst con pocos meses de diferencia. Fue un golpe del que tardó años en recuperarse, pero que aceleró su ruptura con el estilo académico. En 1897 fundó junto a un grupo de artistas vieneses la Secesión, una asociación nacida del rechazo a la pintura oficial y al control de los marchantes sobre las exposiciones. Su lema, inscrito en el edificio que construyó Joseph Maria Olbrich, lo resume: a cada época su arte, al arte su libertad. Klimt fue su primer presidente y el motor de su revista, Ver Sacrum. Entre 1900 y 1907 pintó los lienzos encargados para la Universidad de Viena —Filosofía, Medicina y Jurisprudencia— que desencadenaron el mayor escándalo de su carrera: el Ministerio de Educación los rechazó por inmorales y el emperador Francisco José le negó tres veces la cátedra en la Academia. Klimt respondió comprando los cuadros él mismo y no volviendo a aceptar jamás un encargo público.

El periodo dorado: El beso y el oro de Bizancio

En 1903 Klimt viajó a Rávena y vio los mosaicos dorados de la basílica de San Vital. Aquella visión lo cambió todo. El oro bizantino —mineral, espiritual, antinatural— se convirtió en el material con el que resolvió el problema que llevaba años persiguiéndole: cómo pintar el deseo sin que la sociedad lo censurara. La respuesta fue envolverlo en una superficie tan magnífica que nadie pudiera mirar sin fascinarse antes de escandalizarse. Entre 1907 y 1908 pintó El beso, hoy en el Belvedere de Viena: dos figuras envueltas en un manto de oro y flores fundidas en un abrazo al borde de un precipicio. El hombre está cubierto de rectángulos en blanco y negro, geométrico y contenido; la mujer, de círculos y flores, orgánica y entregada. El Belvedere compró el cuadro antes de que terminara la exposición. De ese mismo periodo son el Retrato de Adele Bloch-Bauer I, Judith I y Dánae.

El japonismo y el legado de Klimt

El 11 de enero de 1918 Klimt sufrió un ictus que le dejó el lado derecho paralizado. Ingresado en Viena, contrajo después una neumonía y murió el 6 de febrero, a los cincuenta y cinco años, en los últimos meses de la guerra y en plena pandemia de gripe. Está enterrado en el cementerio de Hietzing. Dejó inacabada La novia, un lienzo que revela su método: pintaba a sus modelos desnudas y solo después las vestía con los ropajes decorativos. El ornamento era siempre la última capa, nunca la primera. Fue además uno de los artistas de la Secesión vienesa más marcados por el arte japonés: coleccionaba estampas ukiyo-e y de ellas tomó la asimetría, la planitud y el rechazo de la perspectiva occidental que fusionó con los mosaicos bizantinos. Su obra se conserva hoy en el Belvedere de Viena, que custodia El beso y Judith I; en el Leopold Museum y el Wien Museum de la misma ciudad; en la Neue Galerie de Nueva York, que alberga el Retrato de Adele Bloch-Bauer I; y en el Museum of Modern Art de Nueva York

Lo que me fascina de Klimt es que sus cuadros no decoran una pared: la transforman. El oro no es un recurso decorativo sino una declaración de intenciones. Tomó los mosaicos de Rávena, que había visto en San Vital en 1903, y los convirtió en el lenguaje del deseo. Debajo de cada superficie centelleante hay un cuerpo, una tensión, algo que la sociedad vienesa quería ver y censurar a la vez.

Para esta selección en Delanima he elegido obras que funcionan en ese doble registro: piezas que son simultáneamente ornamento y provocación, que pueden colgar en un salón contemporáneo y seguir siendo radicalmente modernas más de un siglo después.

Criterio curatorial · Javi Moreno, dirección creativa de Delanima

No existe ningún autorretrato mío. No me intereso por mí mismo como motivo pictórico, sino por otras personas, especialmente las mujeres. Quien quiera saber algo sobre mí como artista debería contemplar atentamente mis cuadros.

Gustav Klimt · "Comentario sobre un autorretrato inexistente"

Lo que nos preguntan sobre Gustav Klimt

¿Quién fue Gustav Klimt?

Gustav Klimt (1862–1918) fue un pintor simbolista austriaco, fundador y primer presidente de la Secesión de Viena y figura central del Art Nouveau centroeuropeo. Es conocido por su periodo dorado, en el que incorporó el pan de oro a obras como El beso y el Retrato de Adele Bloch-Bauer I. Su obra se conserva en el Belvedere de Viena, el Leopold Museum y la Neue Galerie de Nueva York.

¿Cuál es la obra más famosa de Klimt?

El beso (1907–1908), conservado en el Belvedere de Viena, es la obra más conocida de Klimt y una de las imágenes más reproducidas del arte europeo del siglo XX. Representa a dos figuras envueltas en un manto dorado al borde de un precipicio, con el hombre cubierto de formas geométricas y la mujer de motivos florales. El Belvedere lo compró antes incluso de que terminara la exposición en la que se presentó.

¿Qué fue la Secesión de Viena?

La Secesión de Viena fue un movimiento artístico fundado en 1897 por Klimt y un grupo de artistas vieneses como reacción contra el academicismo oficial y el control comercial de las exposiciones. Su lema era: a cada época su arte, al arte su libertad. Klimt fue su primer presidente y dirigió su revista, Ver Sacrum. Fue uno de los movimientos más influyentes del Art Nouveau europeo y su edificio, obra de Joseph Maria Olbrich, sigue en pie en Viena.

¿Por qué Klimt usaba el oro en sus cuadros?

Tras visitar los mosaicos dorados de la basílica de San Vital en Rávena en 1903, Klimt incorporó el pan de oro a su técnica. El oro cumplía tres funciones a la vez: homenaje al arte bizantino, conexión con la planitud del grabado japonés que coleccionaba, y estrategia para envolver el erotismo en una superficie de belleza tan irresistible que la sociedad vienesa aceptara imágenes que de otro modo habría censurado. Su padre había sido grabador de oro, así que el material le era familiar desde la infancia.

¿Qué relación tuvo Klimt con Emilie Flöge?

Emilie Flöge fue la compañera de Klimt durante veinticinco años, hasta su muerte. Diseñadora de moda y copropietaria de un salón de alta costura en Viena, fue su modelo, su confidente y la persona a la que llamó al sufrir el ictus que precedió a su muerte. Klimt nunca se casó. Se cree que los modelos de El beso fueron el propio pintor y Emilie Flöge, aunque nunca lo confirmó.

¿Puedo comprar reproducciones de Klimt legalmente?

Sí. Gustav Klimt falleció en 1918, y en la actualidad su obra no tiene titular de derechos en la Unión Europea desde el 1 de enero de 1989. Eso no cambia lo que ofrece Delanima: una reproducción restaurada en nuestro taller, no una edición oficial de museo. Trabajamos a partir de reproducciones digitales en alta resolución de obra verificada, que restauramos y adaptamos a nuestros formatos en nuestro taller antes de imprimir con tintas pigmentadas sobre papel mate FSC® de 210 g/m².

¿Qué tamaño recomiendas para una lámina de Klimt?

Las obras del periodo dorado tienen una densidad ornamental que necesita escala para leerse: los patrones geométricos, los motivos florales y las transiciones del pan de oro se pierden en formatos pequeños. Recomendamos A2 (42×59 cm) como mínimo, y A1 (59×84 cm) o 50×70 cm para El beso o el Retrato de Adele Bloch-Bauer I. Los paisajes de Attersee, más contenidos cromáticamente, funcionan bien en A3 y en formato cuadrado.

Colecciones relacionadas

Impreso en Barcelona

Arte curado y producido en nuestro taller

Papel mate FSC® 210 g/m²

Tintas pigmentadas · Acabado antirreflejos

Calidad museo

Cada obra restaurada digitalmente

Envío gratis desde 39 €

Preparación en 24 h · Entrega en 2-3 días