Plano de Barcelona y sus Alrededores en 1890 · J. M. Serra
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El plano oficial de Barcelona y sus alrededores en 1890, trazado por el delineante municipal J. M. Serra y aprobado por el Ayuntamiento en 1891, con Gràcia, Sants o Sant Andreu todavía como pueblos. Papel mate FSC® de 210 g/m² y tintas pigmentadas que duran más de cien años.
SOBRE LA OBRA
· JOSEP MARIA SERRA I PUJALT · 1891Plano de Barcelona y sus alrededores en 1890: la ciudad antes de sumar a sus pueblos
En la sesión del 13 de enero de 1891, el Ayuntamiento de Barcelona aprobó este plano como apéndice de sus Ordenanzas Municipales: un retrato oficial de la ciudad y de todo el llano tal como estaban en 1890. Lo trazó José María Serra, delineante del propio Ayuntamiento, y lo estampó en color la casa barcelonesa de fotolitografía Thomas y Cía. Era la Barcelona que acababa de celebrar la Exposición Universal de 1888 y que ya llenaba de casas el Ensanche, pero su término municipal todavía se detenía a las puertas de los pueblos vecinos: Gràcia, Sants, Les Corts, Sant Gervasi, Sant Martí de Provençals y Sant Andreu de Palomar eran municipios propios, y no se agregaron a la ciudad hasta 1897.
La hoja es horizontal, con el mar Mediterráneo abajo, rotulado en grandes capitales, y la sierra de Collserola arriba. En el centro, la ciudad antigua es una mancha naranja intensa junto al puerto, con sus muelles dibujados sobre el azul del agua; a su lado, el parque que ocupó la antigua Ciudadela, y alrededor, la cuadrícula del Ensanche, con las manzanas ya edificadas en naranja y las que solo estaban trazadas en un tono más claro. Los pueblos del llano se reconocen como núcleos propios, cada uno con su nombre en capitales, separados por huertas en verde y por la línea roja de los términos municipales; a la izquierda, Montjuïc se levanta en un sombreado marrón. Arriba a la izquierda, un cartucho arquitectónico con el escudo de la ciudad lleva el título, «Ordenanzas Municipales · Apéndice nº 1 (a)», el año «1891» y la firma «Trazado por D. J. M. Serra». Debajo van una tabla de habitantes por municipio, los signos convencionales y la posición geográfica, y arriba a la derecha, un círculo con las distancias desde Barcelona «á los puntos más importantes del Globo».
La imprimimos en nuestro taller sobre papel con certificación FSC®, mate, de 210 g/m², libre de ácidos y libre de cloro, que cumple la norma ISO 9706 de permanencia para materiales de archivo. Las tintas son pigmentadas en base acuosa y están formuladas para resistir más de cien años sin pérdida apreciable de color lejos de la luz directa. En un plano en color como este, donde el naranja de lo edificado, el verde de los campos, el sombreado de las montañas y el azul del mar conviven con rótulos de apenas un par de milímetros, el acabado mate antirreflejos es lo que deja leer cada calle de cerca y mantiene los tonos limpios y separados. Es la calidad museo que pide una hoja hecha para consultarse con calma.
Es una lámina horizontal de tonos cálidos —beige, naranja y marrón— con acentos de verde y azul, que llena una pared ancha sobre un sofá, un aparador, un escritorio o el cabecero de una cama. Encaja en espacios de estilo clásico, ecléctico o nórdico con madera y fibras naturales, y es un regalo con sentido para quien vive en Barcelona, para quien busca en ella su barrio y para arquitectos, urbanistas y amantes de la historia de la ciudad. Forma parte de nuestra colección de Mapas Vintage, y convive bien con las láminas de Viajes Vintage.
El plano trae sus propias cifras: según el censo oficial de 31 de diciembre de 1887 que imprime en la leyenda, Barcelona tenía 272.481 habitantes, Gràcia 45.042, y la ciudad con sus pueblos limítrofes sumaba 405.378. Su leyenda distingue además entre calles edificadas, calles solo urbanizadas y calles en proyecto, así que sirve para ver hasta dónde había crecido el Ensanche treinta años después de aprobarse. Es un regalo certero para quien vive en Gràcia, en Sants o en el Poblenou y quiere ver su barrio cuando era un pueblo, y para cualquiera que quiera entender cómo se formó la Barcelona de hoy.
Disponible en cinco tamaños: A4 (21 × 29,7 cm), A3 (29,7 × 42 cm), A2 (42 × 59,4 cm), 50 × 70 cm y A1 (59,4 × 84,1 cm). Se vende sin marco para que elijas el que mejor combine con tu decoración, y viaja en embalaje rígido reciclable para máxima protección. Se prepara en 24 h y llega en 2-3 días laborables, en península y en Baleares. Elige tu tamaño y busca tu barrio en la Barcelona de 1890.
Impresión con criterio de archivo.
Papel mate de bosques gestionados de forma responsable, con certificación FSC®. Libre de ácidos y libre de cloro, cumple la norma ISO 9706 de permanencia para materiales de archivo. Calidad museo: tono blanco cálido, textura natural sin reflejos y sin blanqueadores ópticos añadidos.
Impresión de alta calidad con tintas pigmentadas en base acuosa. Acabado mate antirreflejos. Formuladas para resistir más de 100 años sin pérdida apreciable de color.
Máxima protección. Preparación en 24 h y entrega en 2-3 días laborables, en península y en Baleares. Envío gratuito desde 39 €.
Josep Maria Serra i Pujalt
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En 1897 se agregaron a Barcelona seis municipios del llano: Gràcia, Sant Gervasi de Cassoles, Les Corts de Sarrià, Sants, Sant Andreu de Palomar y Sant Martí de Provençals. Horta se sumó en 1904 y Sarrià en 1921. Por eso en este plano de 1890 aparecen todos todavía como pueblos independientes, con su propio nombre y la línea roja de su término municipal, aunque en muchos puntos sus calles ya se tocaban con las del Ensanche. Buena parte de los barrios de la Barcelona actual nacieron así, como villas con ayuntamiento propio.
La Exposición se inauguró el 20 de mayo de 1888 en los terrenos de la antigua Ciudadela, que el general Prim había cedido a la ciudad en 1869 y que se derribó para convertirla en parque. De aquella cita quedaron el Parque de la Ciudadela, el Arco de Triunfo de ladrillo visto de Josep Vilaseca, el Castell dels Tres Dragons, que fue el restaurante de la Exposición, y el monumento a Colón, una columna de sesenta metros de hierro fundido. En este plano, trazado solo dos años después, el parque aparece ya rotulado como «Parque y jardines».
Un plano pide tamaño, porque lo bonito es poder buscar las calles. En A1 (59,4 × 84,1 cm) o en 50 × 70 cm se leen los nombres de los pueblos, el trazado del Ensanche y la leyenda con los habitantes de cada municipio, y la lámina se convierte en la pieza central de un salón, un despacho o un dormitorio. En A2 (42 × 59,4 cm) funciona sobre un aparador o un escritorio, y en A3 (29,7 × 42 cm) o A4 (21 × 29,7 cm) se aprecia sobre todo el dibujo del conjunto: el mar, las montañas y la mancha naranja de la ciudad.
Llega sin marco. Los tamaños A se enmarcan pidiendo el marco por su nombre —A4, A3, A2 o A1— y no por centímetros: el A3 no entra en un 30 × 40 cm, y con paspartú necesita uno de 40 × 50 cm. El 50 × 70 cm tiene marco estándar en cualquier tienda. Sobre este plano, una madera clara acompaña los tonos cálidos del papel y del naranja, y un perfil negro fino recorta el filete rojo del borde y le da un acabado de galería.
Lo trazó José María Serra, delineante del Ayuntamiento de Barcelona, y lo firma en el cartucho como «D. J. M. Serra». El pleno municipal del 13 de enero de 1891 lo aprobó como apéndice número 1 de las Ordenanzas Municipales, junto a otros dos planos: uno del término municipal y otro de la reforma interior de la ciudad. La idea era contar con un documento oficial y fiel de cómo eran Barcelona y sus alrededores en 1890. Lo imprimió en color la fotolitografía Thomas y Cía., de Barcelona.
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