La cocina es la habitación con menos pared libre de la casa, y la única donde colgar algo de papel parece una imprudencia. Lo es a medias. Lo que estropea una lámina en la cocina no es lo que casi todo el mundo cree, y tiene arreglo.
Cómo decorar las paredes de la cocina
Las paredes de la cocina se decoran eligiendo el tramo que queda más lejos de los fuegos, normalmente la pared de la mesa, y colgando en él una lámina o una pareja en un marco cerrado, con cristal o metacrilato por delante y la trasera sellada. Con esas dos condiciones, distancia y marco, una lámina se conserva bien en la cocina.
Qué estropea una lámina en la cocina: la grasa, no el vapor
Una lámina enmarcada con cristal o metacrilato y con la trasera cerrada no tiene problema en la cocina: la grasa se queda en el cristal. Lo que sigue explica por qué, y qué le pasa a la que se cuelga sin marco, con pinzas o con cinta. El miedo habitual es la humedad, y es el menor de los dos problemas. Según el Canadian Conservation Institute, el papel limpio no empieza a criar moho hasta que la humedad relativa se mantiene en torno al 80 u 85 %. Una cocina que se ventila tiene picos de vapor, no humedad sostenida a ese nivel.
El problema es lo que cambia ese umbral. El mismo instituto explica que el papel sucio o con una capa orgánica en la superficie puede criar moho ya desde el 60 %, aunque se detiene si la humedad baja del 55 % a ratos. Y cocinar ensucia el aire: la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) señala que freír, asar o saltear emiten partículas, en cantidad que depende del alimento, del método y de la grasa que se use. Esas partículas se depositan en todo lo que hay en la cocina. De ahí sale la conclusión: una lámina sin proteger no se estropea por el vapor, sino porque la grasa que se le pega la vuelve vulnerable al vapor.
Cómo proteger una lámina en la cocina
Una lámina se protege en la cocina con un marco cerrado y con la campana encendida. El marco tiene que llevar cristal o metacrilato por delante y la trasera sellada: el Canadian Conservation Institute recomienda cerrar con cinta adhesiva la junta entre la trasera y el marco, justamente para que no entren polvo ni contaminantes del aire. Los marcos de pinzas, que sujetan el papel entre un cristal y un tablero sin moldura, los desaconseja: protegen poco porque todo entra por los bordes.
La campana hace el resto, y protege a la vez la lámina y a quien cocina. La EPA recomienda encenderla siempre que se cocine, dejarla entre 10 y 20 minutos después de terminar y usar los fuegos del fondo, que quedan mejor bajo la aspiración. Con el marco cerrado, lo que llegue se queda en el cristal, y el cristal se limpia con un paño. Cómo montar el marco está en cómo enmarcar una lámina.
En qué pared de la cocina colgar una lámina
La mejor pared es la más alejada de la placa y del horno, que en casi todas las cocinas es la de la mesa. Sirven también el paño que queda junto a la puerta y la pared del fondo de una cocina alargada. Las que hay que evitar son la que está encima de los fuegos, la del hervidor y la de la freidora de aire, por muy vacías que estén. Tampoco conviene la pared de encima de un radiador: la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos pide para el papel distancia de radiadores y salidas de aire.
Qué láminas van bien en una cocina
En una cocina van bien los carteles antiguos de bebidas, por una razón que no es solo de tema. Se hicieron para la calle: el Cinzano, la cebra roja de Leonetto Cappiello es, en el ejemplar que conserva la Biblioteca Nacional de Francia, una litografía de 139 por 98 centímetros, pensada para un muro y para leerse de lejos. El diseño es de hacia 1910 y la versión que reproducimos, de una tirada de 1926. Una imagen hecha para verse de lejos funciona de sobra a los dos metros de una cocina, donde además se mira de pasada y con las manos ocupadas.
De la misma familia son Café Collas y el té de Van Nelle. La otra opción es la fruta: las Naranjas en la rama de Winslow Homer o las láminas de historia natural de James Bolton, como Petirrojo y fresas silvestres. En una cocina de líneas rectas encaja mejor algo gráfico, como la taza de café en colores primarios.
Qué tamaño de lámina poner en la cocina
En la cocina mandan los tamaños pequeños y medianos: un A4 o un A3 para un paño estrecho, y un A2 o un 50 × 70 cm para la pared de la mesa. Encima de un banco o de una mesa pegada a la pared vale la regla de cualquier mueble: que la lámina o el conjunto ocupe al menos dos tercios de su ancho, según la guía de Misswood. Las medidas de cada formato están en la guía de medidas.
Ideas para decorar la pared de la cocina, y cuándo sirve cada una
Hay cuatro maneras de colgar láminas en una cocina, y cada una depende de dónde esté la pared libre.
- Una lámina mediana centrada sobre la mesa: para la cocina con zona de comer, que es donde hay distancia a los fuegos.
- Una pareja en vertical, del mismo tamaño y con el mismo marco: para el paño estrecho junto a la puerta o entre dos muebles.
- Una fila de tres del mismo tema en la pared del fondo: para la cocina alargada, donde es la única pared que se ve entera.
- Láminas apoyadas en una balda, entre tarros y libros: solo en el extremo opuesto a la placa, y enmarcadas igual que si fueran colgadas.
Si la pared es de azulejo o no se quiere taladrar, los sistemas que hay están en cómo colgar láminas sin taladrar. Los carteles están en publicidad retro y las frutas y flores, en botánica y naturaleza.