Flor de Ciruelo sobre Negro · Watanabe Seitei
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Plancha de grabado en madera de Bijutsu Sekai, hacia 1890: flores de ciruelo amontonadas sobre un negro rayado, de la revista de diseño que editó Watanabe Seitei.
SOBRE LA OBRA
· WATANABE SEITEI · 1890Flor de ciruelo sobre negro: la flor que en Japón se celebró antes que el cerezo
En el Man'yōshū, la antología de poesía japonesa más antigua que se conserva, compilada hacia el año 759, hay más de un centenar de poemas dedicados al ciruelo y apenas cuarenta al cerezo. En el periodo Nara «la flor» significaba ciruelo, sin más precisión; el cerezo lo desplazó siglos después, ya en el Heian. El ume florece en lo más frío del invierno, sobre la rama todavía desnuda y a veces con nieve encima, y de ahí viene lo que representa: no la belleza que se desvanece, sino la que aguanta. Watanabe Seitei lo llevó a esta plancha hacia 1890, para su revista de diseño Bijutsu Sekai.
Las flores se amontonan hasta no dejar fondo. Cinco pétalos redondos y enteros —sin la muesca que parte el pétalo del cerezo— pegados directamente a la rama, con el ramillete de estambres abierto en rojo o en gris según la flor, y una mancha de naranja asomando por detrás de los pétalos como si la de atrás estuviera más abierta. Entre medias, la rama se resuelve en trazos cortos y paralelos que se cruzan en todas direcciones, y ese rayado es lo que sostiene el negro: no es un fondo plano, es una maraña. Al pie, sobre el papel y ya fuera del recuadro, la hoja lleva impresos su rótulo y el nombre del artista.
Se imprime sobre papel con certificación FSC®, mate de 210 g/m², libre de ácidos y libre de cloro, de tono blanco cálido. En una pieza donde el negro ocupa casi todo y el dibujo se juega en trazos de un milímetro, el acabado mate antirreflejos es lo que decide si el rayado se lee o se convierte en una mancha bajo la lámpara. Las tintas son pigmentadas en base acuosa, formuladas para resistir más de cien años sin pérdida apreciable de color lejos de la luz directa, y el papel cumple la norma ISO 9706 de permanencia, la que usan bibliotecas y archivos. Por eso hablamos de calidad museo sin adornarlo.
Funciona en dormitorio, en salón y en pasillo. Al ser blanco, negro y un naranja contenido, no discute con nada: entra igual en una pared clara que sobre madera, y es de las pocas piezas que aguantan un marco negro sin apagarse, porque el negro ya está dentro. Es la pareja natural de la enredadera sobre azul, del mismo artista y de la misma revista: colgadas juntas, una aporta el color y la otra la densidad. Comparte pared con el resto de Arte Japonés y con Patrones Decorativos.
Lo que la hace distinta es para qué se hizo. No es una estampa de galería: es una página de un repertorio de diseño, impresa para que un tejedor o un ceramista la copiara en un kimono o en un plato. Por eso el motivo llena el papel de borde a borde sin composición ni centro — no estaba pensada para mirarse desde un sofá, sino para recortarse y repetirse. Que hoy funcione colgada es casi un accidente, y explica por qué se comporta tan bien en una pared moderna.
Disponible en cinco tamaños, del A4 (21 × 29,7 cm) al A1 (59,4 × 84,1 cm), más el 50 × 70 cm. Se vende sin marco para que elijas el que mejor combine con tu decoración, y viaja en embalaje rígido reciclable. Se prepara en 24 h y la entrega es de 2-3 días laborables en España peninsular y en Baleares. Elige tu tamaño y cuelga la flor que florece cuando todavía hace frío.
Impresión con criterio de archivo.
Papel mate de bosques gestionados de forma responsable, con certificación FSC®. Libre de ácidos y libre de cloro, cumple la norma ISO 9706 de permanencia para materiales de archivo. Calidad museo: tono blanco cálido, textura natural sin reflejos y sin blanqueadores ópticos añadidos.
Impresión de alta calidad con tintas pigmentadas en base acuosa. Acabado mate antirreflejos. Formuladas para resistir más de 100 años sin pérdida apreciable de color.
Máxima protección. Preparación en 24 h y entrega en 2-3 días laborables, en península y en Baleares. Envío gratuito desde 39 €.
Watanabe Seitei
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De ciruelo, y se distingue a simple vista. El pétalo del ciruelo —ume— es redondo y entero; el del cerezo lleva una muesca que lo parte en la punta. Además la flor del ciruelo nace pegada a la rama, sin rabillo, mientras que la del cerezo cuelga de un pedúnculo corto y suele salir en racimos. En esta lámina los cinco pétalos son redondos y están pegados a la rama: es ciruelo. También florecen en momentos distintos, el ciruelo entre enero y marzo y el cerezo después.
Resistencia, y por una razón concreta: el ciruelo florece en lo más frío del invierno, sobre la rama aún sin hojas y a veces con nieve encima. Frente al cerezo, que representa lo bello y fugaz, el ciruelo representa lo que aguanta. Fue además la primera flor de la poesía japonesa: en el Man'yōshū, compilado hacia el año 759, hay más de un centenar de poemas dedicados al ciruelo y apenas cuarenta al cerezo. En aquel momento decir «la flor» era decir ciruelo; el cerezo lo desplazó siglos después.
Un pintor japonés del periodo Meiji (1852-1918), especialista en la pintura de flores y pájaros. En 1878 fue a la Exposición Universal de París, donde recibió una medalla, y se quedó tres años: es el primer artista nihonga que vivió en Europa con el propósito de estudiar pintura occidental. Esta hoja sale de Bijutsu Sekai —«el mundo del arte»—, la revista de diseño que él mismo editó y nutrió desde 1890, un repertorio de motivos impresos en grabado en madera para que artesanos y talleres los copiaran. No hay que confundirla con Shin-Bijutsukai, una revista distinta de 1901.
Al pie, ya fuera del recuadro de la estampa y sobre el papel, la hoja lleva su rótulo —«Floral Pattern»— y el nombre del artista, más una firma y un sello en rojo. Forman parte de la lámina y se imprimen con ella, así que conviene saberlo antes de enmarcarla: si prefieres solo el dibujo, hay que recortar por debajo del recuadro negro. No los presentamos como marca de autenticidad de la impresión original: están en la maqueta de la hoja, no dentro de la plancha.
Sobre papel con certificación FSC®, mate de 210 g/m², libre de ácidos y libre de cloro, de tono blanco cálido y 100% fibra de celulosa. Cumple la norma ISO 9706 de permanencia para materiales de archivo, la referencia que usan bibliotecas y archivos. Las tintas son pigmentadas en base acuosa, formuladas para resistir más de cien años sin pérdida apreciable de color en condiciones normales de exposición, lejos de la luz solar directa. El acabado es mate antirreflejos, que aquí importa más de lo normal: el dibujo se juega en trazos finísimos sobre negro y un brillo los borra.
Hay cinco: 21 × 29,7, 29,7 × 42, 42 × 59,4, 50 × 70 y 59,4 × 84,1 centímetros. El rayado del fondo es de trazo muy fino, así que a partir del A3 se lee cómodo y por debajo se compacta en gris; si va a estar a distancia de sofá, el 50 × 70 en adelante. Se vende sin marco. Aguanta el marco negro sin apagarse, porque el negro ya está en la pieza, y también funciona en madera clara si la pared es oscura.
Impreso en Barcelona
Arte curado y producido en nuestro taller
Papel mate FSC® 210 g/m²
Tintas pigmentadas · Acabado antirreflejos
Calidad museo
Cada obra restaurada digitalmente
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