Nenúfares · Tanigami Kōnan
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Nenúfares de Tanigami Kōnan, estampa del Seiyō sōka zufu que editó Unsōdō en Kioto en 1917: los nenúfares de estanque occidental, rotulados con su nombre latino. Papel mate FSC® de 210 g/m², libre de ácidos, con tintas pigmentadas de más de cien años. Envío protegido: preparación en 24 h y entrega en 2-3 días.
SOBRE LA OBRA
· TANIGAMI KŌNAN · 1917Los nenúfares de Tanigami Kōnan: la flor de Giverny en una estampa japonesa de 1917
En 1887, en un vivero de Le Temple-sur-Lot, en el sur de Francia, Joseph Bory Latour-Marliac consiguió el primer nenúfar rústico de flor amarilla; hasta entonces, los que aguantaban el invierno europeo eran todos blancos. Sus híbridos ganaron el primer premio de su categoría en la Exposición Universal de París de 1889, y en 1894 Claude Monet le hizo su primer pedido para el estanque de Giverny. Treinta años después de aquel amarillo, estos nenúfares de jardín occidental llegaron a una estampa japonesa: Tanigami Kōnan (1879-1928) los dibujó para el Seiyō sōka zufu, las «estampas de flores occidentales» que Unsōdō publicó en Kioto en 1917.
Tres flores abiertas sobre un estanque que no se ve. A la izquierda, un nenúfar amarillo de pétalos puntiagudos; en el centro y a la derecha, dos blancos, uno entreabierto que se asoma por encima de las hojas y otro abierto del todo, con el corazón de estambres anaranjados. Alrededor, las hojas redondas flotan en distintos verdes, unas vistas de frente y otras de canto, y entre ellas asoman hojas jóvenes todavía enrolladas, moteadas de rojo pardo, y capullos cerrados. Arriba, un cielo gris azulado que se aclara hacia abajo, como la luz de un amanecer sobre el agua, y en el margen derecho el nombre de la planta escrito en vertical.
La imprimimos en nuestro taller sobre papel con certificación FSC®, mate, de 210 g/m², libre de ácidos y libre de cloro, que cumple la norma ISO 9706 de permanencia para materiales de archivo. Las tintas son pigmentadas en base acuosa y están formuladas para resistir más de cien años sin pérdida apreciable de color, lejos de la luz solar directa. En esta estampa lo difícil es el degradado del cielo, que tiene que pasar del gris azulado al claro sin escalones, y el blanco de los nenúfares, que se separa del papel solo por un contorno finísimo. El acabado mate antirreflejos lo conserva, con calidad museo.
Es una lámina tranquila y apaisada, perfecta sobre un sofá, un cabecero o un aparador, y encaja en casas japandi, nórdicas o de aire natural, con madera clara, fibras y plantas. El verde y el blanco combinan con paredes blancas, arena o verde salvia, y el toque amarillo la ilumina sin romper la calma. Hace pareja con los narcisos de la misma serie. Forma parte de nuestras colecciones de Botánica y Naturaleza y de Arte Japonés.
Mientras Kōnan preparaba esta lámina, Monet seguía pintando sus nenúfares en Giverny, donde trabajó en ellos hasta su muerte en 1926: la misma flor de vivero francés, mirada a la vez desde dos tradiciones que no podían ser más distintas. Aquí no hay pincelada ni reflejo, sino contornos limpios y colores planos. Para quien quiere los nenúfares en la pared sin repetir la pintura que todo el mundo conoce.
Disponible en A4 (21×29,7 cm), A3 (29,7×42 cm), A2 (42×59,4 cm), A1 (59,4×84,1 cm) y 50×70 cm, todos en horizontal. Se vende sin marco, para que elijas el que mejor combine con tu decoración, y viaja en embalaje rígido reciclable. Se prepara en 24 h y llega en 2-3 días laborables a España peninsular y a Baleares. Elige tu tamaño y pon un estanque en tu pared.
Impresión con criterio de archivo.
Papel mate de bosques gestionados de forma responsable, con certificación FSC®. Libre de ácidos y libre de cloro, cumple la norma ISO 9706 de permanencia para materiales de archivo. Calidad museo: tono blanco cálido, textura natural sin reflejos y sin blanqueadores ópticos añadidos.
Impresión de alta calidad con tintas pigmentadas en base acuosa. Acabado mate antirreflejos. Formuladas para resistir más de 100 años sin pérdida apreciable de color.
Máxima protección. Preparación en 24 h y entrega en 2-3 días laborables, en península y en Baleares. Envío gratuito desde 39 €.
Tanigami Kōnan
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Su nombre científico, Nymphaea, viene de las ninfas de la mitología griega, las divinidades de las fuentes y las aguas, y en japonés se llama suiren, «loto dormido», porque muchas especies abren la flor de día y la cierran al anochecer. Esa costumbre de dormir y despertar lo ha convertido en símbolo de calma y de renovación, y Monet lo hizo icono de la pintura moderna. No hay que confundirlo con el loto, que levanta hojas y flores por encima del agua mientras las del nenúfar flotan.
Pone ニンフイア, nin-fu-i-a, que es el nombre latino del género, Nymphaea, escrito en katakana, el silabario japonés para las palabras extranjeras. Kōnan no usó el nombre japonés de la flor, suiren, sino el occidental con el que se vendía en los viveros europeos, igual que en los narcisos de la misma serie rotuló daffodil. Es la señal de que presentaba una planta de jardín extranjero, no el nenúfar que Japón ya conocía.
Sí: la hitsujigusa (Nymphaea tetragona), un nenúfar pequeño, de flor blanca de tres a siete centímetros, que florece de junio a septiembre en estanques de todo el país. Su nombre significa «hierba de la hora de la oveja», la del zodiaco japonés, hacia las dos de la tarde, que es cuando se decía que abría, aunque en realidad la hora varía. Los de esta estampa son otra cosa: flores grandes y de color, como las que se criaban en los viveros de Europa.
Son reproducciones, restauradas digitalmente en nuestro taller de Barcelona. Cada pieza con historia pasa por selección, restauración y calibración de color antes de imprimirse sobre papel mate certificado FSC® de 210 g/m². En el libro de 1917 cada lámina ocupaba una doble página de unos 22 por 33 centímetros, y el encuadre de la nuestra está adaptado a la proporción de los formatos DIN. No son originales: son piezas con historia, impresas con calidad museo.
Al ser apaisada, se mide por el mueble que tiene debajo: en A3 (29,7×42 cm) queda bien sobre una mesa o una estantería, y en A2 (42×59,4 cm) o 50×70 cm hace de pieza principal sobre un aparador o un cabecero. El A1 (59,4×84,1 cm) llena la pared sobre un sofá. Se vende sin marco; los formatos DIN se piden por su letra, marco A3 o A2. La madera clara acompaña el verde, y el negro fino recoge el filete que enmarca la estampa.
Con grabado en madera polícromo: el diseño de Kōnan se repartía en varios tacos, uno por color, que tallaba un grabador, y un impresor estampaba la hoja pasada a pasada. El cielo de esta lámina es un degradado que no está tallado en el taco, sino que el impresor difuminaba a mano sobre la madera antes de cada pasada, así que no hay dos hojas idénticas.
Impreso en Barcelona
Arte curado y producido en nuestro taller
Papel mate FSC® 210 g/m²
Tintas pigmentadas · Acabado antirreflejos
Calidad museo
Cada obra restaurada digitalmente
Envío gratis desde 39 €
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