La lista parte de las obras que Google enseña al buscar obras de arte famosas en España, consultadas el 5 de octubre de 2026. De ellas hemos elegido diez, y cada dato de cada una sale de la ficha del museo que la conserva. Dos están en Madrid.
1. La Gioconda, de Leonardo da Vinci
Es el retrato de Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo, y de ahí sale el nombre con que se conoce. Es un óleo sobre tabla de álamo, de 79,4 por 53,4 centímetros, pintado entre 1503 y 1519. Leonardo no se separó de ella: la tuvo consigo hasta su muerte, todavía sin terminar, y el Louvre explica que probablemente la adquirió Francisco I de Francia en 1518. Hoy está en París, en el Museo del Louvre.
El otro Leonardo que todo el mundo reconoce no es una pintura. El hombre de Vitruvio es un estudio de proporciones del cuerpo hecho hacia 1490 con punta metálica, pluma y tinta y toques de acuarela. Lo conservan las Gallerie dell'Accademia de Venecia, que casi nunca lo exponen para protegerlo de la luz. Su idea es sencilla y por eso funciona: el cuadrado se centra en los genitales y el círculo en el ombligo, y así la figura encaja en las dos formas a la vez. La lámina del Hombre de Vitruvio conserva el trazo del dibujo original.
2. La noche estrellada, de Vincent van Gogh
Van Gogh la pintó en junio de 1889 en Saint-Rémy-de-Provence, en el sanatorio donde se había internado. Es un óleo sobre lienzo de 73,7 por 92,1 centímetros que está en el MoMA de Nueva York desde 1941. Lo que muestra no es lo que veía: el museo señala que el pueblo no se divisaba desde su ventana. Es un paisaje compuesto, armado con la memoria y con estudios previos.
En una carta a su hermano Theo de mediados de junio la menciona de pasada, como un nuevo estudio de un cielo estrellado. La lámina de La noche estrellada lleva ese cielo a una pared.
3. La joven de la perla, de Johannes Vermeer
Está en el Mauritshuis de La Haya y es pequeña: 44,5 por 39 centímetros, óleo sobre lienzo, hacia 1665. El museo insiste en un detalle que cambia cómo se mira: no es un retrato, sino una tronie, el estudio de una cabeza o de un personaje que no representa a nadie en concreto. En 1881 se vendió en una subasta por dos florines y treinta céntimos, y llegó al museo como legado en 1903.
4. El nacimiento de Venus, de Sandro Botticelli
Es un temple sobre lienzo de 172,5 por 278,5 centímetros, de hacia 1485, en la Galería de los Uffizi de Florencia. Más que un nacimiento, muestra la llegada de la diosa a la isla de Chipre. De su historia temprana no se sabe nada hasta 1550, cuando Vasari la describe en la villa de los Medici en Castello.
5. Las meninas, de Diego Velázquez
La única de la lista pintada en España y que sigue aquí: está en la sala 12 del Museo del Prado. Es un óleo sobre lienzo de 1656 y de 320,3 por 279,1 centímetros. Según Palomino, Velázquez la pintó en el Cuarto del Príncipe del Alcázar de Madrid, la misma estancia en la que sucede la escena. Llegó al Prado desde la Colección Real en 1819.
6. El beso, de Gustav Klimt
El Belvedere de Viena lo fecha hacia 1907-1909 y describe una técnica que explica su brillo: óleo con pan de oro, de plata y de platino sobre lienzo, 180 por 180 centímetros. Se expuso por primera vez en la Kunstschau de junio de 1908 con el título de Amantes, y allí lo compró el Ministerio de Arte para la galería que hoy es el Belvedere. El nombre de El beso aparece en un catálogo del otoño de 1909.
Es la cumbre de la etapa dorada de Klimt, que tiene otro título igual de conocido: el Retrato de Adele Bloch-Bauer I, de 1907, en óleo, oro y plata. Lo encargó en 1903 su marido, Ferdinand Bloch-Bauer; confiscado en 1938, fue restituido a los herederos de la familia en 2006 y hoy está en la Neue Galerie de Nueva York. La lámina del retrato de Adele Bloch-Bauer I recoge ese dorado. Dónde está cada una de sus obras, qué es de verdad el árbol de la vida y cuáles se perdieron, en el artículo sobre las obras de Gustav Klimt.
7. La creación de Adán, de Miguel Ángel
Forma parte de la bóveda de la Capilla Sixtina, en los Museos Vaticanos. El contrato para pintarla se firmó el 8 de mayo de 1508 y la bóveda estaba terminada el 31 de octubre de 1512. Los Museos Vaticanos señalan el centro de la escena en el punto en que casi se tocan los dedos del Creador y los de Adán, por donde se transmite el soplo de la vida.
8. Guernica, de Pablo Picasso
Picasso lo pintó en París entre el 1 de mayo y el 4 de junio de 1937. Es un óleo sobre lienzo de 349,3 por 776,6 centímetros, y el Estado español se lo compró ese mismo año. Por la Segunda Guerra Mundial, Picasso lo dejó bajo la custodia del MoMA de Nueva York hasta que terminara el conflicto. Hoy está en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en Madrid.
9. Impresión, sol naciente, de Claude Monet
Es la obra que dio nombre a un movimiento. Monet la pintó en 1872 desde su habitación del Hôtel de l'Amirauté, en El Havre, y la presentó en la primera exposición del grupo en 1874. El crítico Louis Leroy tomó su título para la reseña que publicó el 25 de abril de ese año, «L'exposition des impressionnistes». Es un óleo sobre lienzo de 50 por 65 centímetros, la medida del Museo Marmottan Monet de París, donde está; la cifra de 48 por 63 que circula no es la del museo.
Lo que se ve es un puerto en la bruma, con grúas y mástiles apenas sugeridos, y un sol naranja que parece vibrar sobre el cielo. La lámina de Impresión, sol naciente funciona mejor en una pared tranquila, sin otras piezas que compitan con ese naranja.
10. La gran ola de Kanagawa, de Katsushika Hokusai
Su título es Bajo la ola frente a Kanagawa, de la serie Treinta y seis vistas del monte Fuji, hacia 1830-1832. No es una pintura sino una xilografía, una estampa grabada en madera e impresa en papel, y por eso no hay un único original: el Metropolitan Museum de Nueva York conserva más de un ejemplar. El de su ficha mide 25,7 por 37,9 centímetros.
Las barcas no son de pesca: eran embarcaciones de carga rápidas que llevaban pescado fresco a Edo. Al fondo, pequeño, asoma el monte Fuji. El Met recoge que se dice que inspiró La mer de Debussy. La lámina de La gran ola de Hokusai es la imagen más reconocible del arte japonés en nuestra colección. Qué simboliza, por qué su título real es otro y dónde ver un ejemplar de época lo contamos en el artículo sobre La gran ola de Kanagawa.
Cuáles se pueden ver en España
Dos se exponen en Madrid, a un paseo de distancia: Las meninas, en el Prado, y Guernica, en el Reina Sofía. Y una tercera tiene ejemplar en España, porque es una estampa y no un lienzo único: el Museu Nacional d'Art de Catalunya, en Barcelona, conserva uno de La gran ola de Kanagawa. Las demás están repartidas entre París, Nueva York, Venecia, La Haya, Florencia, Viena y el Vaticano. Las que se reproducen en lámina se entienden mejor sabiendo dónde y cómo son: el tamaño de Las meninas o el de La joven de la perla cambian lo que se espera al verlas en una pared.