El dormitorio es la única habitación de la casa que se decora para uno mismo. No recibe visitas, y lo que cuelga en sus paredes es lo último que se ve antes de dormir y lo primero al despertar. Un pintor dejó escrito cómo resolvió el suyo, y sigue siendo la mejor guía.
Cómo decorar las paredes de un dormitorio de matrimonio
Las paredes de un dormitorio de matrimonio se decoran empezando por la del cabecero, que es la que ordena la habitación. Después, si hace falta, la de enfrente de la cama, y las demás se dejan despejadas: dos paredes con algo y dos vacías descansan más que cuatro llenas. Sobre la cama, la pieza tiene que ser ligera y estar bien sujeta, y eso decide el marco antes que la lámina.
Qué colgó Van Gogh en su propio dormitorio
Van Gogh pintó su dormitorio de Arlés en octubre de 1888 y explicó el plan en una carta a su hermano Theo. El color tenía que hacer todo el trabajo: debía sugerir el descanso, o el sueño en general, y mirar la pintura tenía que descansar la mente, o más bien la imaginación. Para eso quitó las sombras, usó tintas planas como las de las estampas japonesas y dio a los muebles un aire sólido, de reposo que no se mueve. Las paredes eran de un violeta pálido; el Museo Van Gogh explica que el azul que vemos hoy se debe a la decoloración del pigmento.
En esa habitación colgó su propia obra, retratos incluidos, y encima del cabecero una sola pieza: un paisaje en la pintura, un retrato en el boceto que mandó con la carta. Dejó dicho incluso el marco: blanco, porque en la pintura no había blanco. Son tres decisiones que valen para cualquier dormitorio: pocas piezas, colores que descansen y un marco que aporte lo que le falta a la imagen. La pintura está en lámina como El dormitorio en Arlés.
Cómo decorar la pared del cabecero de la cama
La pared del cabecero es, en palabras de la interiorista Paula Duarte en El Mueble, «el mayor punto focal del dormitorio». En el mismo reportaje, Pia Capdevila señala el error más frecuente: piezas pequeñas que parecen flotar sobre la cama, sin relación con su tamaño. Su consejo es elegir un solo gesto y darle la escala adecuada. Con láminas, ese gesto es una pieza grande centrada o una pareja simétrica, una sobre cada lado de la cama.
La simetría funciona aquí mejor que en ninguna otra pared, porque la cama ya es simétrica: dos mesillas, dos lámparas, dos almohadas. Dos láminas de la misma serie, como las Peonías blancas y las Peonías rosas de Ogawa Kazumasa, repiten ese orden.
Qué tamaño de lámina poner encima de la cama
Encima de la cama, la lámina o el conjunto debe ocupar al menos dos tercios del ancho del cabecero, según la guía de Misswood, y sin sobrepasarlo. En una cama de 150 cm eso es alrededor de un metro: dos láminas de 50 × 70 cm en vertical, con unos centímetros entre ellas, lo cubren. En una de 135 cm bastan dos de 42 × 59,4 cm (A2). En altura, conviene que el borde inferior quede por encima de la cabeza de quien se sienta a leer apoyado en el cabecero. Las medidas de cada formato están en la guía de medidas.
Qué marco poner encima de la cama: metacrilato mejor que cristal
Encima de la cama conviene un marco ligero con metacrilato en lugar de cristal. El Canadian Conservation Institute lo resume así: el cristal pesa más, es cortante y se rompe con facilidad; el plástico es ligero, se rompe menos y, cuando lo hace, sus fragmentos son menos peligrosos. Para una pieza que cuelga sobre donde se duerme, la diferencia importa más que en un pasillo.
Importa también cómo se sujeta. El Instituto Andaluz de Geofísica, de la Universidad de Granada, incluye entre sus recomendaciones básicas ante terremotos sujetar los objetos que pueden hacer daño al caer, y cita expresamente lo que se cuelga en las paredes y los espejos. No hace falta vivir en zona sísmica para aplicarlo al cabecero: dos puntos de sujeción en lugar de uno, y nada pesado. Si no se quiere taladrar, los sistemas que hay están en cómo colgar láminas sin taladrar.
Qué poner en la pared frente a la cama
La pared de enfrente de la cama es la que se mira tumbado, así que admite una sola pieza, y tranquila: un paisaje, un cielo, una flor grande. Sirven el Amanecer en Inubō de Kawase Hasui o los Nenúfares de Tanigami Kōnan. Es mal sitio para una composición de muchas láminas pequeñas, que desde la cama se lee como desorden. Si en esa pared hay una cómoda, la lámina puede ir apoyada encima en lugar de colgada.
Qué láminas van bien en un dormitorio
En un dormitorio van bien las láminas de naturaleza, de colores suaves y con mucho fondo. Hay una obra pensada exactamente para esto: Van Gogh pintó el Almendro en flor en febrero de 1890 para el dormitorio de su hermano Theo y su cuñada Jo, que acababan de tener un hijo. Lo cuenta él mismo en una carta a su madre: grandes ramas de almendro en flor contra un cielo azul.
Con la misma calma, la Luna creciente sobre Kōbe de Hashiguchi Goyō o un estampado de Morris & Co. como Michaelmas Daisy. Hay más en botánica y naturaleza.
Ideas para decorar las paredes del dormitorio, y cuándo sirve cada una
Hay cuatro maneras de colgar láminas en un dormitorio, y cada una depende de la cama y de la pared que quede libre.
- Una sola lámina grande, centrada sobre el cabecero: para la cama de 135 o 150 cm con cabecero bajo.
- Una pareja simétrica del mismo tamaño y con el mismo marco: para la cama ancha, donde una sola pieza se queda corta.
- Una balda estrecha a lo ancho de la cama, con las láminas apoyadas: para quien no quiere nada colgado sobre la cabeza.
- La pared del cabecero vacía y una sola lámina enfrente o sobre la cómoda: para el cabecero alto o tapizado, que ya llena la pared.
Cómo medir y componer cada una está en cómo decorar una pared con láminas; el resto de la casa, en cómo decorar un salón, y las láminas, en láminas decorativas.